Black Hammer

La Plaga

Hogueras en la oscuridad (Relato)

Hogueras en la oscuridad – Una historia que introduce la ciudad de NasurNaga, o Despeir, como la llaman algunos de sus habitantes.

Hogueras en la Oscuridad

junio 24, 2012 Posted by | Ciudades, Relatos | Deja un comentario

Explorador del Ecto de Neor Gith

Una nueva ayuda para Black Hammer

Explorador del Ecto de Neor Gith

mayo 20, 2012 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario

Trasfondo para Black Hammer – Vestralderas

Artículo original publicado en Sandam Return

Trasfondo para Black Hammer – Vestralderas

Los invernaderos de Seesa, cuya maravilla y gloria han llegado a los confines del mundo de Black Hammer gracias a las caravanas de los dragómadas, que atraviesan los campos baldíos devastados por la Plaga, son fuente de riqueza para la ciudad y la Casa Arconh que los regenta.

Las fabulosas plantas que crecen bajo la tenue pero mágica luz de las piedras de la luna, los prodigios vegetales que han permitido el nacimiento de los alquimistas vitriales y los magos arbóreos, únicos en el cosmos, han dado renombre y fama a la casa Arconh, pero no son las únicas maravillas que surgen de sus plateadas cúpulas.

Menos conocidos, pero igualmente importantes, son las maderas y hierbas utilizadas para la elaboración de poderosos artefactos y constructos de propiedades casi mágicas.

Igualmente, de forma más mundana pero igualmente importante, toneladas de alimentos surgen de sus puertas vertiendo por las calles de Seesa un maná que ha mantenido a la ciudad viva a pesar del aislamiento durante casi mil años.

Entre los alimentos básicos y los refinados productos destinados a dar forma y vida a la Magia Verde hay una categoría de productos destinados a la construcción y a la artesanía que también reportan buenos dividendos a los Arconh. Las maderas nobles.

Expertos ingenieros agrícolas, los Arconh han recorrido las ciudades del mundo aislado de Black Hammer seleccionando platas, arbustos y árboles de propiedades inusuales, para sus propios fines.

Uno de los más extraños de entre sus cultivos mundanos son los Vestralderas. Arbustos enormes que alcanzan los dos metros de alto, con gruesas ramas que en ocasiones tienen el grosos de un torso humano, los Vestralderas poseen una madera preciosa y rara.

Cuando son cortados y tratados adecuadamente, la madera de estos arbustos adquieren una curiosa tonalidad que se asemeja a vetas de metales y minerales preciosos filtrados entre la madera.

Así, los tonos arbóreos se mezclan con tonos brillantes y resplandecientes del oro, la plata, el cristal, confiriendo a la madera de Vestraldera un aspecto casi de gema preciosa.

Apreciada por orfebres y carpinteros de alta fama, la madera de estos arbustos cotiza muy bien entre las Cuatro Casas y los nobles independientes con capacidad adquisitiva para permitirse los fabulosos productos que con ella fabrican.

Intrincadas filigranas talladas en la madera resplandecen a la luz de las lámparas en los cabeceros de la cama de muchos nobles, narrando escenas mitológicas, o en los escudos de armas de las Cuatro Casas, o en las sillas de los banquetes más opulentos, llenado los habitáculos de tonos plateados o diamantinos, mientras los techos de madera labrados en vestraldera se llenan con la iridiscencia que sólo los grandes maestros carpintero pueden conseguir de la mezcla de varias variedades de esta planta.

Las semillas de Vestraldera son cuidadas con pasión y cariño por la casta de los Arconh encargados de su desarrollo, y plantados e injertados en fructíferos intentos de lograr nuevas variedades, a cual más brillante, hermosa, rara o resplandeciente.

Muchos aventureros han muerto intentando robar de la Casa el secreto de estas semillas, y muchos más morirán, mientras este enorme tesoro siga creciendo como en los Invernaderos. Incluso dentro de la Casa Arconh, fortunas se pagarán por falsas semilla de Vestralderas, y muchas villas y tesoros cambiarán de mano, mientras unos y otros intentan hacerse con las mejores variedades que les darán prestigio, fama y dinero, hasta el punto de igualar a la élite de jardineros que germina productos para los magos y alquimistas.

septiembre 13, 2011 Posted by | Black Hammer | Deja un comentario

Novedades de Black Hammer

Hoy os anunciamos dos novedades, en forma de ayudas, para Black Hammer.

La primera, publicada en el Fanzine Rolero, es una ayuda que amplía las posibilidades de aventuras del terrorífico mundo de Black Hammer, introduciendo el concepto de guerra entre ciudades.

Black hammer – Guerras Entre Ciudades

También ha sido publicada por la editorial Ediciones Sombra, en su revista digital gratuita “Desde el Sótano” una idea de aventura precedida de un breve relato

http://www.desdeelsotano.com/

Os dejo el principio del relato:

Leyendas, verdades y algo más terrible que ambas

Explorar es más fácil de lo que se cree, lo difícil es salir con vida. O entero. – Agorem Ipsum

Fagil de los Azur corrió escaleras abajo, mientras la portezuela oculta por la que había entrado se cerraba, dejando como única iluminación de su camino, la luz de la gema de la luna que portaba.

El Palacio Azur guardaba muchos secretos, algunos de ellos no eran conocidos ni por los más ancianos de sus miembros, aquellos cuyo nombre estaban en las primeras posiciones en el Libro de los Muertos, y que tenían mucho que temer del Maestro Tenebros.

De esos secretos, alguno, ocasionalmente, salía a la luz. Un acto depravado de alguno de sus miembros, un misterio que resolver, una estatua que cobraba vida tras mil años dormida en alguno de los salones del palacio, y que debía ser reducida por la Guardia.

En otras ocasiones, los secretos salía a la luz como habían vivido, en silencio, arrastrándose, y revelándose sólo a unos pocos miembros de la Casa. Este era el caso.

Continúa…

noviembre 27, 2010 Posted by | Black Hammer | Deja un comentario

Relato

Un cometa surcó el cielo del atardecer, – tiempo de cambios, de caída de reinos – pensó Jerjem.

La lucha había durado días, y en lo alto del muro Jerjem se había preguntado si la maldad y el hambre de los trolls no se terminaría nunca.

Su amigo el dragómada Xi´xiret había partido a la casa del gremio para intentar, junto a sus hermanos, encontrar una solución que permitiese salvar Seesa.

Mientras, la Guardia y el resto de los dióscuros habían defendido las murallas y las puertas de la ciudad con todo lo que tenían.

A pesar de que sólo habían aparecido grupos aislados de criaturas la situación había llegado a ser desesperada en algunos momentos. Esas bestias trepaban los muros de Seesa como si fuesen un alegre camino empedrado, y sus gritos infundían un miedo en los defensores que les paralizaba.

Cuando uno caía, su sangre altamente corrosiva, hacía mella en las armas y armaduras, desarmando a muchos hombres para la siguiente embestida.

Porque siempre se levantaban de nuevo. No importaba con lo que les dieses, si les cortabas las piernas, los brazos o incluso la cabeza. Esas criaturas se volvían a levantar e intentar devorarlos de nuevo. Y los miembros cortados…Jerjem había visto un brazo cercenado terminar con la vida de un soldado estrangulándolo, para luego comenzar a despedazarlo e intentar volver con el esto del cuerpo llevando un pedazo de carne sanguinolenta entre las garras.

El cuerno de la Torre del Vigía volvió a sonar, inundando la ciudad, y el dióscuro miró hacia el oeste. El sol se estaba poniendo de nuevo.

Hasta ahora los trolls habían atacado casi siempre de noche, pero alguna vez habían intentado sorprenderles durante el día. Desde luego, las bestias eran estúpidas, pero su líder sabía lo que se hacía, y podía coordinar ese rebaño de criaturas caóticas como un general que dirigía un ejército perfectamente entrenado. Jerjem no sabía si lo hacía a base de miedo o con algún tipo de habilidad especial, pero el caso era que actuaban coordinados y al unísono.

Su número era mucho mayor en esta ocasión, parecía que todos los trolls del mundo habían acudido a la llamada de la matanza, ¿es que esas bestias se habían dedicado a criar como ratas? Había cientos.

Uno de los albinos de la prisión, que habían sido apostados en los muros para aumentar el tiempo de reacción señaló hacia el oeste. Su visión en una noche oscura como ésta era increíble, y les daba más tiempo para anticipar de donde vendría la parte más fuerte del ataque y podían prepararse. Cada segundo contaba.

Al principio, Jerjem pensaba que señalaba otro grupo de trolls que se acercaba en esa dirección, pero a pesar de la distancia pudo observar que esta vez era algo distinto. Dos moles inmensas se acercaban bamboleándose, sus siluetas recortándose contra el horizonte dorado del anochecer.

- Troll gigantes, – sonó una voz a su espalda.

- Nunca te acerques a mí por la espalda. Si no hubiese reconocido tu voz, Arexis, estarías muerto -  le dijo al enviado del Gremio que había sustituido a los dragómadas como consejeros ante el retiro voluntario de éstos.

- Debes conocer a mucha gente estos día, o haber matado a muchos, porque nadie anuncia su llegada si tiene a esas cosas respirándoles en el cuello, metafóricamente hablando, claro.

Jerjem sonrió, el miembro del Gremio era capaz de tomarse a broma incluso a los trolls, y a pesar de la presión.

- Son bestias legendarias, nunca vimos ninguna de ellas en ninguno de nuestros viajes, aunque hemos encontrado huellas de sus correrías, y los efectos de sus matanzas. Ahí fuera hay cosas terribles, Jerjem, pero incluso algunas de ellas temen a los trolls.

- ¿Cuándo nos diréis lo que ha pasado ahí fuera en estos mil años, Arexis?

- Nunca, Jerjem. Lo juramos en los votos que hacemos. Al principio no lo comprendemos, creemos que es una medida para mantener el dominio comercial, pero cuando contemplas la Plaga. Aún sabiendo que estamos protegidos por los dragómadas algunos no lo resisten, y enloquecen. Si lo supieseis vosotros…es por vuestro bien.

- Bien, podré vivir con la duda – le cortó Jerjem – si esas bestias no nos devoran vivos antes.

Los trolls gigantes ya se habían acercado lo suficiente como para poder verlos con total nitidez a la luz de las antorchas y grandes fuegos que habían sido colocados en la muralla de la ciudad.

Cuando se había hecho evidente la inmensidad del peligro los Patriarcas y el Consejo habían ordenado llevar a los civiles más indefensos al interior de la Ciudad. Se había aprovechado el segundo muro interior, y se había reforzado para una resistencia desesperada para el caso de que los defensores no pudiesen contenerlos. Algunos sacerdotes habían montado un hospital improvisado, y los Maestros Arbóreos les habían proporcionado raíces venenosas indoloras, para verer en el agua por si rompían sus defensas.

Nadie quería que sus seres queridos, mujeres y niños cayesen vivos en manos de los trolls.

También se habían reclutado a todos los hombres y mujeres capaces y útiles para a defensa, y se habían apostado en lo muros y tras las puertas. Y aún así apenas resistían, mientras que las bestias redoblaban sus esfuerzos cada noche.

Ahora esto, los trolls gigantes medían casi veinte metros de alto, su piel parecía dura como la roca, y parecían capaces de trepar la muralla en menos de tres zarpazos. Jerjem no quería ni imaginarse lo que una sola de esas criaturas haría si superase la muralla, así que ordenó concentrar el fuego de los arqueros y las catapultas contra ellos.

- Dejad los pequeños para los hombres de las murallas, – gritó sobre el murmullo del gentío y el fragor de las espadas golpeando escudos en señal de ánimo – bajad a esos bastardos gigantes.

La respuesta a su orden no se hizo esperar. Docenas de catapultas comenzaron a disparar y las bolas de fuego impactaron en los gigantes y n el suelo de los alrededores. Centenares de flechas silvaron siguiéndolas, marcando un arco de fuego en el cielo nocturno – nos estamos quedando sin flechas, – se dijo, – deberíamos poner a las mujeres a hacer más con las vigas de las casas y los muebles más viejos – tomó nota mental.

Uno de los trolls gigantes se tambaleó bajo el impacto, y su piel comenzó a arder. Rápidamente, se revolcó en el suelo que estaba húmedo de las tormentas de la tarde anterior y consiguió apagarlo no sin que le quedasen numerosas y horribles heridas.

El gigantesco ser se levantó, y agarró algo del suelo que había dejado caer, y que hasta el momento había pasado desapercibido para Jerjem. Un enorme tronco que arrastraba y que debía medir más de dos docenas de metros. El otro troll llevaba uno exactamente igual.

Acto seguido, colocaron los troncos apoyados en el muro, y una jauría de bestias comenzaron a trepar por ellos profiriendo horribles siseos y alaridos.

Los gigantes se encaramaron al muro, dispuestos a sumarse a la masacre pero un relámpago hendió el cielo e impacto en uno de los troncos, partiéndolo por la mitad y aplastando a numerosas bestias.

Los hombres a su lado murmuraron de aprobación, para después seguir con la vista una figura que se alzaba sobre ellos, y, sin traspasar la protección de la muralla, comenzaba a entonar una letanía que Jerjem conocía bien.

Ilex había llegado.

El mago de Lazarus se sumaba a la batalla por a ciudad, y lo hacía ed forma espectacular. A una señal suya una enorme bola de fuego salió de sus manos e impactó a uno de los troll gigantes en la cabeza. La criatura profirió un alarido de dolor y cayó hacia abajo. El suelo y la muralla temblaron con el impacto. En pocos segundos su cuerpo entero era consumido por el fuego.

Los Arconh habían traído más maderasabia, el líquido inflamable que tardaba horas en apagarse, y los calderos de la muralla ardían otra vez. La noche anterior habían agotado todas sus provisiones, y los Arcohn y maestros arbóreos estaban trabajando para exprimir más a los árboles que la daban.

El otro troll gigante saltó del muro, y salió corriendo en retirada mientras Ilex lanzaba una bola de fuego tras otra, que dejaban un surco de humo negro y rojo en su camino antes de impactar en los grupos más numerosos de trolls y carbonizarlos a todos.

Aún así, no fue hasta que la madera sabia comentó a caer por los canales de roca especialmente diseñados para ello, y rociar las hordas de bestias que se agolpaban a las puertas, o que trepaban por las murallas, que los trolls se batieron en retirada como la noche anterior.

Cada vez les costaba más, y estaban más cerca de saltar las murallas.

- Seguid disparando – bramó la voz de Arexis a unos metros de él – debemos meter en el cuerpo de esas bestias todo el miedo del que seamos capaces, o seguirán viniendo. Y no podemos esperar ayuda mientras uno solo de esos animales siga con vida.

- Bien, – dijo Jerjem dejándose caer sobre la espada. – Por hoy nos hemos ganado un día más.

Día 8

Las cosas se estaban poniendo muy negras para los defensores. Esta vez habían acudido en un número mayor, y el número de trolls gigantes había crecido, eran ya cinco. Ilex había acudido en su ayuda, como en las dos noches anteriores, en cuanto las bestias habían aparecido, pero el líder de la horda debía haber concebido un pan distinto esta vez. Habían colocado los troncos cerca de la puerta, de tal forma que uando Ilex y los defensores los rociaron con fuego y maderasabia, los trolls gigantes los empujaron contra la puerta norte e intentaron prenderle fuego

La Guardia había logrado sofocar el fuego, pero habían perdido mucho tiempo y las puertas estaban dañadas, y los trolls lograron encaramarse a los muros y llegar a las almenas. Ahora se combatía en las torres y en los alto de las murallas, mano a mano, y no había peores enemigos que los trolls.

Pero las sorpresas que les tenían reservadas no terminaban ahí. Un grito sonó en el interior de la fortaleza, y cuando Jerjem miró hacia el suelo, a pesar de la distancia, pudo ver varios trolls luchando con los defensores en el interior de la ciudad.

- Troll cavadores, le dijo Arexis – por suerte no son trolls de fase, no nos gustaría lo que puede hacer uno de esos bichos.

Jerjem miró  un lado y vio como varios dioscuros empujaban a dos de las crituras hacia atrás, y caían por las murallas. Esa misma noche Jerjem había perdido un compañero a manos de un troll albino, que había perecido bajo su propia espada negra.

- Vosotros, ordenó a una de las compañías de reserva, bajad las escaleras y ayudad con los trolls que se hayan colado centros, y por Adrient, tapad como sea los túneles – bramó.

Los hombres de la Guardia le obedecieron. Los Azur se habían hecho con el control total de la ciudad durante el estado de sitio, pero aún así obedecían ciegamente las órdenes informales de cualquier dioscuro. Sus hermanos de armas eran muy respetados en Seesa.

Un terrible impacto resonó a lo lejos, hacia le río, y Jerjem supo que la cosa iba a empeorar.

- ¿Qué más puede pasar ahora? – preguntó, aunque no esperaba una respuesta.

Arexis se la dio – Pellejudos, trolls de río. Están empujando troncos corriente abajo contra las puertas de hierro, y viajan encaramados en ellos. Si los troncos no las hacen ceder, su sangre corrosiva sí lo hará.

Jerjem se detuvo un segundo mientras trazaba un rápido plan de acción. En las murallas, los Magos Arbóreos y los Alquimistas vitriales añadían sus hechizos y efectos a las armas de la Guardia, e Ilex llamaba un conjuro tras otro para rechazar a los trolls gigantes que se encaramaban a las murallas. La peor situaión se daba dentro de la ciudad, y Jerjem sabía que si los trolls entraban por el río todo terminaría en un breve plazo de tiempo.

- Arexis, por favor, – decidió-  dile a tus hermanos que envíen todas las reservas a ese punto, si abren una brecha estamos perdidos. Nada les podrá detener. Diles que voy en camino. E intentad contenerlos aquí cuanto podáis.

***

Jerjem llegó a caballo a la zona de peligro. La ciudad estaba completamente aterrada, y los pocos habitantes que no se habían recluido en la zona interior corrían ahor hacia ella intentando salvar sus vidas.

En un par de ocasiones, con todo el pesar de su corazón, Jerjem tuvo que dejar a su suerte a unos ciudadanos que estaban siendo atacados por trolls que habían pasado por los túneles de los cavadores. Ahora mismo lo vital era contener la brecha del río.

Como se temía, los pellejudos se habían ensartado en las verjas, haciendo que su sangre corroyese el armazón, y las grandes rejas de metal acababan de ceder. Tras ellas, docenas de trolls de todo tipo se lanzaban al río intentando llegar al otro lado de la ciudad, con el hambre iluminando sus ojos de rabia.

El dioscuro sabía que no saldría de allí, pero se aprestó a defender la brecha el tiempo que pudiese para que el Consejo pudiese organizar una defensa y enviar a alguien más. Aunque no se le ocurría a quién.

Con un rugido, las bestias se alzaron sobre él y el puñado de hombres que le seguían y que le miraban esperando una orden, con el miedo reflejado en sus rostros.

- ¡Contenedlos lo que podáis, por vuestros seres queridos. Por Seesa. Luchad hasta el último aliento! – les dijo en un ruego más que en una orden.

La lucha fue sanguinaria, y sus hombre lucharon bien, pero uno a uno fueron cayendo bajo el peso del número y la fuerza de las bestias. Los trolls se detenían para devorarlos con una ferocidad y una rapidez estremecedoras, y poco a poco fueron acorralando a Jerjem y los suyos contra el muro.

Cuando Jerjem ya se aprestaba a un último y desesperado esfuerzo para intentar abrir una brecha hacia el interior de la ciudad, un grito de guerra les anunció que los refuerzos habían llegado ahora que todo parecía perdido. Pero donde Jerjem esperaba ver docenas de caballeros, dioscuros y guardias, sólo pudo ver un puñado de figuras.

Eran los enanos de la fragua, un grupo de esta raza que había acudido a Seesa a ganarse la vida como herreros, albañiles y forjadores. Nadie odiaba más a los trolls que esta raza, era un odio mutuo, innato. Pero eso no explicaba porqué los trolls retrocedían ante un simple puñado de enanos.

Uno de sus hombres le dio la respuesta.

- Han liberado a Atrius Serseda – dijo. Y un escalofrío de miedo recorrió la espalda de Jerjem.

Una figura oscura se había separado el grupo de enanos, y combatía solo contra un nutrido grupo de trolls. Llevaba una armadura negra, y su melena oscura parecía mecerse al viento cada vez que su espada, del mismo color, golpeaba.

Su cara no reflejaba ninguna emoción, y su único ojo sano parecía brillar con un brillo oscuro que se regodeaba en la matanza.

- Atrius Serdeda el Paladín Caído – murmuró mientras el hombre empalaba la mandíbula de un troll a escasos centímetros de su rostro. La bestia se quedó quieta, mirándole, y comenzó a dar dentelladas intentando llegar a la cabeza de su enemigo.

Éste, inmutable, le miró a los ojos, y retorció la espada, dañando más el cerebro, para acto seguido sacarla y con un movimiento fugaz, cercenar su cuello y uno de sus brazos de un solo mandoble.

Otros dos trolls se abalanzaron sobre él, pero antes de que llegasen donde estaba, él había saltado a su encuentro y les había atravesado de parte a parte con una lanza caída. Después, les empujó al río, donde las bestias se regenerarían, sin duda, pero eso no parecía importarle a Serdesa. Él parecía disfrutar causando daño.

Serdesa era quizás el criminal más buscado de todo el mundo de Black Hammer. En numerosas ciudades su nombre era temido como el de ninguna otra cosa, a excepción, quizás, de la Plaga.

Serseda fue una vez un paladín que vivía en Las Cascadas de la Lluvia de Estrellas. Era un hombre respetado y querido, hasta el día en que un grupo de esclavistas llegó a la ciudad, y secuestró a su mujer y su hijo. Los dragómadas, cuya política con los esclavistas era como mínimo, de tolerancia, llevaron a la mujer y al niño a la ciudad ed los esclavistas. Cuando Serseda reclamó ante el consejo de elfos y humanos de la ciudad, los dragómadas sólo algearon que había un contrato, y los contratos hay que cumplirlos siempre. Ellos no juzgan si lo que se comercia es bueno o malo sólo lo llevan de un sitio a otro.

El consejo de su ciudad, dependiente como casi todos del Gremio de Comerciantes, dijo que no podía hacer nada, excepto ayudar a Serseda a llorar a los muertos. Le aconsejaron que se buscase otra mujer, y que diese por muertos a ella y su hijos.

El paladín desapareció al día siguiente de la ciudad.

Lo siguiente que se supo es que estaba en la ciudad esclavista,  que había hallado a su mujer y su hijos muertos.

Serseda renunció a su fe, cambió sus votos, y juró por la Plaga que vengaría sus muertes. En tres noches la ciudad entera ardía, se desangraba o vomitaba sangre envenenada. Peor lo pasaron quienes sobrevivieron a esas tres noches.

Cuando, un año más tarde, la caravana del Gremio llegó a la ciudad, el único habitante que había era él. Se montó en la caravana ante la mirada perpleja de los dragómadas y se alejó de allí.

Las noticias de la masacre de una ciudad entera, de culpables e inocentes, recorrieron el mundo por boca del Gremio. Muchas ciudades le pidieron al Gremio que no le llevasen al Paladín Caído a su ciudad, pero Serseda había sido tremendamente inteligente y había comprado pasajes para visitar todas las ciudades de Black Hammer de forma repetida. Había empleado toda su fortuna familiar en ello, tenía un plan cuidadoso y lo estaba cumpliendo, pues los dragómadas no podían romper un contrato.

El plan de Serseda era exterminar a todos los dragómadas, a quienes consideraba responsables de la muerte de su familia.

Tras años de viajar de aquí para allá, varias casas gremiales destruidas, ante la impotencia del Gremio, que había sido engañado con sus propias leyes, y el asesinato de todo el que se le interponía, Serseda fue detenido en Seesa. Su juicio recorrió el mundo, y numerosos enviados de las ciudades afectabas vinieron para participar en él.

Fue condenado a muerte, pero el Maestro Tenebros intervino, y dijo que el Libro no autorizaba la pena capital para el Paladín Caído. A pesar de las protestas de las demás ciudades, Serseda fue condenado a cadena perpetua en la oscuridad.

Tal vez el Libro predijo esta situación, y si lo hizo, acertó por completo. A los pies del guerrero oscuro, había docenas de cuerpos de trolls mutilados, que se revolvían y se retorcían intentando pegarse a un cuerpo, aunque no fuese el suyo. Serseda sólo miraba hacia la salida por la que ya no parecía querer entrar ningún troll, y se arrojó al río nadando corriente arriba, en dirección al Exterior.

Serseda había preferido enfrentarse a la Plaga que volver a ser capturado.

Al poco llegó un grupo de soldados y herreros que ayudaron a los enanos a colocar las rejas y reforzarlas, pero para Jerjem no había tiempo par el descanso. No mientras los trolls asediasen Seesa. De camino de regreso a su sección de la muralla se detuvo, esta vez sí, para dar muerte a algunas de las bestias que se habían infiltrado en la ciudad, y recorría las calles en busca de ciudadanos indefensos a los que devorar.

Incluso en un combate de uno contra uno los trolls eran criaturas aterradoras, sentir su aliento repugnante en el rostro cuando les ensartabas con a espada y se lanzaban hacia ti para destrozarte la cara a dentelladas era más de lo que el dioscuro había esperado ver en su vida como guerrero.

Llegó a la muralla a tiempo para rechazar a otra oleada, mientras Arexis le informaba de un desesperado plan de matar al líder de los trolls que incluía a todos los dragómadas de presentes en Seesa y varios aventureros.

***

Esa misma mañana todo había concluido, un grupo de aventureros y dragómadas habían salido de la ciudad, aprovechando una distracción ocasionada por la hidra en las filas de los trolls. Se dirigieron al líder troll de dos cabezas y con la ayuda de una poderosa magia que los dragómadas habían recopilado en sus numerosos viajes, le habían dado muerte.

La horda dispersa entró en un frenesí de lucha y los defensores pudieron terminar con todos ellos de forma coordinada. Los grupos de trolls seguían llegando, pero al cabo de varias semanas dejaron de llegar.

La lucha había sido encarnizada y les había costado mucho a los seesanos. Muchas vidas y mucho sufrimiento. Su amigo Xi´xiret había muerto en la expedición hacia el campamento de los trolls, dando su vida para enmendar parte del daño que su imprudencia había causado.

Muchas familias estaban destrozadas, muchos guardias y ciudadanos habían muerto, y otros lo habían perdido todo ante la devastación creada por las bestias.

De Serseda no se supo más, aunque las noticias de la muerte de varios dragómadas en extrañas circunstancias volvían a recorrer el mundo. Otros prisioneros liberados para luchar en defensa de la ciudad se hicieron fuerte en un barrio de casas y la Guardia tuvo que reducirlos.

La ciudad tardaría años, quizás décadas en recuperarse de la catástrofe, y las consecuencias se harían notar en el comercio y el crecimiento de la ciudad.

Sea como fuese, Seesa había sobrevivido. Y para Jerjem eso era lo que realmente importaba.

julio 28, 2010 Posted by | Relatos | 2 comentarios

Free Day’s RPG Pack

Aprovechando que hoy es el Día del Rol Gratis en el mundo Anglosajón, os dejo el enlace a una idea de aventura para el mundo de Black Hammer.

http://trasgotauro.com/2010/06/19/free-days-rpg-pack/

La aventura comienza en la ciudad de Seesa, pero seguro que un master avezado es capaz de sacarle jugo para expandirla a otras ciudades.

junio 19, 2010 Posted by | Black Hammer | Deja un comentario

Palacio Mecanical de Lord Erebus de Constructia Nivel -3

Palacio Mecanical de Lord Erebus de Constructia Nivel -3

Lord Erebus es quizás uno de los más infaustos miembros de la clase noble de Constructia, la ciudad mecánica de Black Hamer.

La Ciudad de las Máquinas es única por sus constructos, sus habitantes forjados únicos y sus golems. En ella, las artes mecánicas han alcanzado la cúspide de las capacidades, y las máquinas inteligentes, forjados y magos mecánicos han refinado una cultura increíble y maravillosa, no exenta de peligros.

La magia, las artes sacerdotales y los poderes psiónicos han desarrollado nuevas ramas de estas ciencias únicas y nunca vistas fuera de sus muros de acero móviles.

Los forjados de Piedra Illion, las tejerañas de mithril, los Constructos Colmena de Eledrasil, los golems de aire líquido en sus múltiples formas, los espíritus de mercurio, una raza de elementales únicos originarios de las minas bajo la ciudad.

Sin embargo, hay ramas de la ciencias mágicas que está absolutamente prohibidas en la ciudad, y su mero uso o estudio garantizan el rechazo del resto de los ciudadanos de Constructia.

Una de ellas es la nigromancia.

El arte de la magia de los muertos no es permitida en la ciudad, quizás por reminiscencias a un paado dominado por la Plaga, y recordado como si fuese ayer por las mentes mecánicas que rigen la ciudad.

Lord Erebus fue por ello apartado de la nobleza que gobierna la ciudad, y su grado de acceso a la Mentalidad Mecánica se redujo al descubrirse que flirteaba con esta prohibida ciencia.

Cuando sus planes secretos, de levantar un ejército de forjados no-muertos y crear un ejército reforzado por cuatro terribles máquinas necrogolems fue declarado objetivo del ritual llamado La Muerte Cálida, y condenado a morir fundido en las forjas del corazón de Constructia.

Sabedor de su destino, Erebus había planeado su salida de la ciudad en la siguiente caravana, y tras ocultarse durante años, logró salir de la ciudad e instalarse en la ciudad más cercana, donde continúa con sus experimentos.

Nadie se ha atrevido a profanar los sellos y cerraduras que guardan sus palacios. Terribles secretos aguardan ocultos en ellos.

Mientras, Erebus complota y refina sus poderes de Necromagia mecánica, edificando nuevos palacios en la cercana ciudad de Veterseda.

Este es uno de ellos, que podéis localizar bien en cualquiera de estas dos ciudades, o como una base secundaria de los sirvientes de Erebus en cualquiera otra, Seesa, Shu-Sulken…

mayo 8, 2010 Posted by | Black Hammer | 1 Comentario

Índice de Nombres

Os dejo el Índice de Nombres para el juego Black Hammer, que os ayudará a localizar lo que necesitéis para vuestras partidas.

Descargar formato PDF

  
ÍNDICE DE NOMBRES
 
 Adrient de Loxos: 10, 37, 13-15     
     Adrien, Iglesia de: 57, 102, 105, 107

Águilas, las: 60, 80-81

Albinos, los: 26

Alquimista vitrial: 92

Artefactos vitriales: 100

Casas, las Cuatro

     Isir, Casa: 32,35,56

     Kaendros, Casa: 33,56

     Arconh, Casa: 33,36,54,65

     Azur, Casa: 33,36,55

Cénit: 37, 55

Círculo de Fuego: 21, 136

Ciudad hundida, La: 71

Consejo Regente: 37

Dragómadas, los: 25, 138

Dioscuros, los: 39

Deveres, los: 27

Eremis: 8-9

Gárgolas, el Barrio de las: 77

Guardia, la: 46
Hadas Del Buen Pueblo, Las: 28

         Agua del Buen Pueblo: 29,133

Helechales, los: 30

Hidra Negra: 74

Ilex: 54
Invernaderos, los: 65-67

Lázarus: 37, 54

Libro del Viaje: 45

Magia Arbórea: 90-101

Maestro Arbóreno: 92

Maestro Tenebros: 42

Montañas de las Estrellas, las: 19

Mueriel, Ley de: 42

Nadir: 37, 55

Naga: 122, 126

Niños de la Sangre, los: 44

Orcasis: 137

Pain, La Familia: 72

Pajarera, la: 47

Patriarcas, el Cementerio: 43

Plaga, la: 4, 8, 15, 18, 90, 138

Río Muerto: 73

Serrent de Arianteya: 49, 55

Sombra, la prisión de la: 50

Sombras, los: 40

Taniendra: 136

Torre del Vigía, la: 48

Trolls

       Plaga, Troll de: 118

       Krurg: 115

 

 

febrero 13, 2010 Posted by | Black Hammer, Web | , | Deja un comentario

Constructia: La Guerra del Despertar

Grandes maravillas aguardan a los escasos visitantes que llegan a construictia. “Una ciudad de grandes maravillas mecánicas, donde muchas veces las máquinas demuestran estar más vivas que los vivos que allí habitan”, así la describió un viajero llegado a Seesa.

Constructia no ha sido nunca uno de los destinos favoritos de los habitantes de las aisladas ciudades de Black Hammer, quienes, tras la llegada de los dragómadas, se lanzaron a conocer las incontables maravillas de las ciudades del mundo asediado por la Plaga.

Las torres élficas, las terribles magias de los kaeremitas, las espectaculares  criaturas engendradas por el Pueblo de la Tenumbra, pero pocos parecieron interesarse por las mecánicas maravillas que recorrían las casi alienígenas calles de Constructia.

Con la llegada de las caravanas de lo dragómadas, llegaron también los rumores sobre los otros supervivientes dela Plaga. Pronto, extraños aterfactos mágicos comenzaron a circular, y hechiceros incréibles y sacerdotes de extraños dioses recorrtieron el mundo buscando más poder y comprensión de un mundo que creían limitado, y que se acaba de ensanchar de improviso.

Sin embargo, las extrañas descripciones de Constructia, sus incomprensibles objetos mágicos, y sus mecánicos habitantes no parecieron interesar a nadie, hasta la llamada Guerra del Despertar. Las noticias de un levantamiento masivo en la lejana ciudad de Iroistar cambió la opinión sobre esta ciudad en el resto del mundo.

En Iroistar, un pequeño grupúsculo de hechiceros milenarios controlaba al resto de la población, una multitudinaria masa de elfos, hombres y orcos que vivían hacinados cumpliendo todos los deseos de sus amos, los hechiceros que crearon la ciudad.

Sin embargo, los excesos de la minoría de hechiceros y nobles crearon un malestar creciente, contenido hasta ahora, pues los supervivientes de la ciudad creían que ése era su único modo de vida, y su única opción. 

El descubrimiento de que había una salida a través de los dragómadas llevó a algunos de los esclavos a reunir las pocas riquezas que podían esconder y a huír ocultos en alguna caravana.

Con el tiempo, estos esclavos huídos regresaron a la ciudad en la que nacieron, repletos de riquezas. Algunos trajeron ideas de libertad y los relatos de lo que habían visto en otras ciudades. Y con ellos, llegó la rebelión.

Una marea de esclavos de varias razas, armados en secreto por sus patrocinadores, y reforzados por algunos mercenarios contratados para derribar las barreras mágicas, se lanzaron en masa contra los hechiceros opresores.

Una tras otra, las fuerzas de la guardia de élite de los hechiceros cayeron, y la victoria parecía alzarse del lado de los rebeldes. sin embargo, algo pasó. Los esclavos no habían sido los únicos que habían reforzados sus posiciones con artefactos y armas de las demás ciudades.

Paradójicamente, los grandes hechiceros, de huesos crujientes y piel apergaminada, creyeron apropiado confiar su última defensa a algo que no comprendían, las creaciones de Constructia. Mezcla de magia arcana, runas y alquimia mecánica, y de precisos conocimientos de fabricación, las máquinas de Constructia asombraron a los dirigentes de  Iroistar, quienes decidieron “contratar” un regimiento de constructos de combate.

Cuando los esclavos llegaron a las puertas del recinto interior y sus improvisados arietes rompieron las labradas puertas de acero negro, un extraño sonido surgió del interior del refugio de los hechiceros, y un vapor aceitoso impregnó los pasillos y las salas.

Sin más aviso,  las pesadas puertas de metal estallaron en mil pedazos, dispersándose como metralla e hiriendo y matando a gran cantidad de asaltantes. Con mecánica precisión, una oleada de máquinas impávidas fueron saliendo por la puerta desvencijada, y se alienaron perfectamente frente a ella.

Cuando la última de ellas ocupó su lugar en la formación un bufido escapó al unísono de las juntas de sus cuerpos, y un fuego rojo pareció iluminar su interior, al tiempo que se alzaban y se erguían para avanzar.

Lo de después es historia, la masacre fue sólo igualada por la cruel represión posterior, y la precisión milimétrica de las habilidades de combate de los constructos de élite de Constructia se ganó una reputación en todas la ciudades a las que huyeron los pocos esclavos que lograron escapar de la represión.

Y así Constructia entró a jugar en la liga de las ciudades de Black Hammer.

diciembre 27, 2009 Posted by | Ciudades, Relatos | 2 comentarios

El Anillo del Habla Muerta

El Anillo del Habla Muerta es un objeto mágico que puede ser usado en tus partidas. Inicialmente ha sido pensado para el mundo de Black Hammer, pero que puede ser usado en cualquier mundo fantástico.

El Anillo del Habla Muerta

Este extraño objeto ha aparecido en ocasiones en la historia del Mundo de Black Hammer.

Su circunferencia de metal negro está engarzada con cuatro largos huesos afilados situados, por pareja, en extremos opuestos.

El Anillo del Habla Muerta otorga a su portador la habilidad de comunicarse con cualquier no-muerto con el que entable contacto.

Así mismo, el anillo otorga a su propietario el poder de obligar a cualquier no muerto a responder una pregunta. Una sola pregunta.

Algunos no muertos poderosos pueden tratar de resistirse a este poder, y sea cual sea la pregunta, el anillo no confiere ninguna protección ni control contra estos espectrales seres.

El origen del Anillo del Habla Muerta es desconocido. Entre los rumores sobre su creación hay nigromantes, dragones adoradores de los dioses de la muerte, e incluso un poderoso vampiro que trató de enamorar a una poderosa bruja liche.

diciembre 13, 2008 Posted by | Uncategorized | 1 Comentario

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.